Fibra óptica: qué es y cómo funciona esta tecnología

La fibra óptica que conocemos hoy en día, tuvo sus inicios en el año 1870 con el físico irlandés, John Tyndall. Él quien descubrió que la luz podía viajar a través del agua, creando el primer paso (de varios) para el surgimiento de este maravilloso invento.

Años más tarde, otras mentes brillantes, se dieron cuenta de que podían sustituir el agua por el cristal y de este modo, se generaría comunicación a larga distancia.

Gracias a este primer descubrimiento, en 1952, el científico indio, Narinder Singh Kapany, obtuvo mayor conocimiento y creó la fibra óptica.

Al principio, ésta se utilizó únicamente para transmitir imágenes de endoscopios médicos (nunca se imaginó a lo que llegaría).

Fue tanto su empeño que empezó a desarrollar una teoría.

Esta teoría describe que un material puede viajar a través de la luz, y si llegase a tener una curvatura, éste tendría la capacidad para adaptarse debido a las reflexiones de los diferentes rayos de luz sobre este mismo.

Llegando los años 60, este valioso experimento fue entrando al campo de las telecomunicaciones, estudiando sus ventajas e investigando más a fondo de lo que podía ofrecer al mundo mediante su funcionamiento.

Un reto que marcó un parteaguas

Lo que marca un antes y un después es con George Hockman y Charles Kuen Kao. Ellos apostaron por las fibras de luz y vidrio, ya que sabían que éstos tendrían mejores resultados que la electricidad y el metal, que eran los que se utilizaban normalmente.

Posteriormente, se dieron cuenta que este mecanismo ayudaba a la par a un mejor funcionamiento, rápidez y mayor calidad. Después de esto, es cuando llega toda la magia, ya que empiezan a implementar la fibra óptica en líneas telefónicas.

Con el paso del tiempo, los científicos estadounidenses, Emmanuel Desurvive y David Payne, desarrollaron el primer amplificador óptico, el cual era de un costo más bajo de lo normal y facilitaba las conexiones de una ciudad a otra.

Esa importante transmisión de comunicación, respaldada por filamentos tan delgados casi como los de un cabello, permitían unirse y agruparse para formar cables, ya sean de vidrio o de plástico o ambos, dando como resultado la creación de impulsos luminosos ¡magia pura!

Este gran avance suponía dejar de lado completamente los famosos cables de cobre. A su vez, les resultó efectivo tan valioso descubrimiento, que poco después en 1988 se instaló el primer cable de fibra óptica que unía a los países de Francia, Gran Breraña y Estados Unidos.

La fibra óptica en nuestros días

¿Quién diría que después de 32 años, viviríamos en una impresionante era digital gracias a los descubrimientos de estos fabulosos físicos y científicos que se atrevieron a probar algo nuevo?

Todos conocemos las grandes ventajas que se tienen cuando gozas de un buen nivel de seguridad en sitios donde navegas, sin fallas en la red, la increíble velocidad con la que se cuenta, aún estés a miles de kilometros de distancia.

Un plus que a todos nos encanta es que no importan las cuestiones climatológicas, o si estamos en nuestro ordenador o en el celular, pues esto tampoco es una limitante para nuestra querida amiga llamada fibra óptica.

Es por eso, que día a día es mucho más la demanda de la gente y de las empresas por ser el número uno en el mercado, tanto en calidad como en precio y debido a ésto, nos es más fácil tener a nuestro alcance paquetes súper prácticos y económicos.

Factores como este, permiten ver desde un partido de football hasta jugar un juego en línea, sin el miedo de que vayas a perder en algún momento la señal.

Sin duda, nunca imaginamos hace 150 años, llegar a lo que somos en estos días en cuanto al tema de comunicaciones.

Agradecemos al físico Tyndall por su gran aportación en el campo de la tecnología y aunque no vivió para contarlo, su hallazgo queda plasmado en cada lector que en este momento está leyendo esto, ¡gracias infinitas John!